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El mundo está lleno de odio, las personas odian, a veces por un motivo válido, otras odian, porque la corriente del mundo dice que hay que odiar; lo cierto es que este mundo estaría mejor si tuviéramos amor hacia nuestro prójimo ¿Qué nos dice la biblia al respecto? ¿Debemos amar u odiar a aquellos que nos hacen mal?.

Odiar Por Odiar

Hace muchos años, quizás tendría yo algunos 10 años de edad, cuando estaba en la escuela; teníamos una compañera que le decíamos por cariño "Chepita".

Chepita era una niña con color de piel pálido, delgada, hablaba con la nariz y era muy tímida, callada y apartada; el tipo de persona que podría pasar desapercibida en cualquier lugar.

Mis compañeros y yo, llevábamos un cuaderno de apuntes, no recuerdo exactamente el uso que le dábamos, pero era como un libro de pensamientos en donde todos escribíamos.

En ese entonces no existía el internet, al menos no como la conocemos ahora, ni tampoco las redes sociales, así que si querías descargar tu odio o frustración hacia alguien, o se lo decías personalmente, o lo escribíamos en papel como hicimos nosotros.

Una vez nuestra maestra nos encontró dicho cuaderno y para sorpresa de ella, se encontró lo siguiente: ¿A quién odias?... Y todos habíamos escrito..."Odio a Chepita"; la maestra fiel a lo que representaba una maestra en ese entonces, que era casi como una segunda madre, nos regañó fuertemente.

Nos hizo pedirle perdón a Chepita, de manera personal cada uno, lo cual, como te puedes imaginar fue bastante embarazoso; no recuerdo con lujo de detalles lo que pasó, lo que si recuerdo es porque lo hicimos, o al menos, porque lo hice yo.

Lo hice porque ella era una niña diferente a los demás en el sentido que era muy callada y apartada, mientras nosotros jugábamos, ella se mantenía alejada del grupo, casi no hablaba, en fin, actuaba diferente a como nosotros actuábamos.

Nunca jamás volví a ver a Chepita después que terminamos la escuela, de eso hace casi 4 décadas, y ahora me doy cuenta de lo crueles e intolerantes que podemos ser las personas con otras, solamente porque la otra persona no es igual a nosotros.

Cuando recordaba esa historia, me decía a mi mismo sobre cuanto desearía poder tener la oportunidad de verla nuevamente y pedirle disculpas, por haberla hecho sentir tan mal, por menospreciarla sin razón...

Tiempos de Odio

Hoy día, la cosa no ha cambiado mucho, hoy hay más odio que nunca, y traigo a colación algo que acaba de ocurrir en mi país; la detención del expresidente de la república, más conocido como "JOH", quien fue solicitado en extradición por los EE. UU., por tráfico de drogas.

Aclaro que no estoy haciendo apología en favor de JOH, porque si es encontrado culpable, que pague lo que tenga que pagar, que se haga justicia; pero digo, de eso a hacer fiesta celebrando este acontecimiento, muy lejos.

Hubo quienes se fueron a apostar frente a su vivienda, en una noche fría y debajo de la lluvia a costa de enfermarse, todo por ver el momento esperado cuando la policía lo detuviera...

Todo esto pasa por la insensibilidad humana y dependiendo de la perspectiva en que lo veamos. No hace mucho miraba una prédica del hermano Dante Gebel, en la que él hablaba de como cambiaba la percepción hacia una persona, cuando le ponemos una cara.

No es lo mismo alegrarse y desear que se pudra en la cárcel cuando esa persona no significa nada para ti, pero que pasa cuando le pones el rostro de un pariente cercano ¿Pensarías lo mismo si fuera tu padre o tu hijo?.

¿Y qué de la madre de este personaje, una señora de edad muy avanzada, que por muy malo que sea un hijo, que madre desea verlo en desgracia? ¿Qué sentirá la señora al ver el odio contra su hijo? ¿O qué sentirán los hijos de él?.

Te dejo en el siguiente video un extracto de 5 minutos de esa prédica; tienes que haber aceptado las cookies al ingresar para poder verlo, si no lo hiciste, da clic aquí y si quieres ver la prédica completa, haz clic aquí, te recomiendo encarecidamente que la veas.

Predica: Gente Rota

No Importa Hasta Que Te Pasa A Ti...

Volviendo al tema de Chepita, es fácil hacerle o desearle el mal a otros, cuando no eres tú quien lo vive, y para poner un ejemplo de esto, contaré otra historia de mi vida.

Tengo dos hijos, y en una oportunidad hace varios años, al mayor de ellos lo invitaron al cumpleaños de otro compañerito de la escuela; la mayoría de sus compañeros tenían padres con mucho dinero.

El niño que cumplía años era bien grande y era de esos niños fanfarrones, consentidos, que creen que pueden hacer todo lo que les plazca solo porque sus padres les cumplen todos sus caprichos.

Digo, su familia era millonaria, tenían una mega casa en un lugar de los más exclusivos de la ciudad en donde vivo, y ahí andaba mi hijo, en medio de todos esos niños que tenían todo lo material a su alrededor.

Y mi hijo queriendo jugar con ellos, quizás tendría 6 años, y recuerdo ver, como todo ese grupito de niños, lo menospreciaban y no lo dejaban jugar con ellos.

Como era una fiesta en un restaurante de la ciudad, andábamos su mamá y yo acompañándolo; aun recuerdo verlo llegar a nuestra mesa todo triste y desconsolado porque había sido hecho a un lado.

No sé si un niño de esa edad se toma las cosas a pecho, porque ellos como andan ahorita gritando y llorando, al rato andan felices y relinchando por todos lados; al menos yo no recuerdo esa sensación de cuando era niño.

Lo que si sé decirte es lo que yo sentí, una rabia y a la vez dolor en mi corazón, al ver a mi hijo menospreciado; lo único que deseaba en ese momento, era agarrar del pescuezo a aquel niño y sacarme la cólera que tenía... Pero lo único que hicimos, fue decirle que no le diera importancia a eso, que nosotros lo amábamos.

Ahora comprendo lo que debió sentir Chepita al enterarse de nuestros sentimientos hacia ella, al sentirse menospreciada... Como dijo Dante Gebel, todo cambia cuando le ponemos rostro al pecador...

Se Cosecha Lo Que Se Siembra...

Y aquí el punto de esta entrada, la ley de la siembra y la cosecha; y en mi caso, la vida se encargó de devolverme aquello que había sembrado de niño, quizás de forma inconsciente.

"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gálatas 6:7).

No importa cuanto tiempo haya pasado, ten por seguro que la palabra de Dios no miente, y tarde o temprano, eso que siembras, cosecharas...

¿Qué tiene esto que ver con el odio? Tiene que ver y mucho, porque todo ese mal que le deseas a tu prójimo, puede que se revierta a ti, quizás no de la misma manera, pero cuando te venga, sabrás por qué te vino; créeme, yo sé por qué lo digo.

La Biblia dice: "No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres" (Romanos 12:17), esto es, no devolvamos el mal que los demás nos hacen, si siembras mal, o en este caso odio ¿Cuál crees tú será el resultado de tu cosecha?.

Y luego se preguntan las personas, porque sobrevino mal sobre sus vidas... Lo primero que hacemos es echarle la culpa a Dios...

Cediendo La Otra Mejilla

Jesús dijo a sus discípulos: "Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra; y si alguien te quita la capa, déjale que se lleve también tu camisa. A cualquiera que te pida algo, dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes" (Lucas 6:29-31).

Y esta parte cuesta entenderla, ya que pensamos que Jesús les decía que se dejaran abusar, pero lo que a mí el Espíritu Santo me reveló, es que, poner la otra mejilla significa el no devolver mal por mal, es decir, no ponernos a la altura de ellos.

Si alguien te ofende, tú no ofendas, si alguien te hizo daño, no intentes tomar justicia por tu mano, porque si nosotros hacemos lo mismo que ellos hacen ¿Seremos entonces diferentes a ellos?.

Y cuando haces el bien a aquellos que te hicieron mal que sucede: "Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, si no vence con el bien el mal" (Romanos 12:20-21).

Respecto a "las ascuas de fuego sobre la cabeza", la versión NVI de la biblia dice así para el versículo anterior: "Actuando así, harás que se avergüence de su conducta".

No sé si a alguien le haya pasado esto, de tener la oportunidad de hacer un favor a alguien que te hizo mucho daño... Y en vez de voltear a otro lado, hacerlo; si te ha pasado, podrás entender a lo que se refiere el versículo anterior.

Quiero Justicia!

A veces da rabia ver a todas esas personas que hacen daño a los demás indiscriminadamente y para beneficio propio, sin importarles llevarse de encuentro a todo aquel que se les ponga por delante.

El Salmo 73 dice: "En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos" (Salmos 73:2-3).

También dice: "Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero. No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres. Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia, los ojos se les saltan de gordura; logran con creces los antojos del corazón. Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería" (Salmos 73:4-8).

Se nota la frustración del escritor de este Salmo ¿Cierto? ¿Qué sería lo que le toco vivir para hablar con tanta rabia? Más adelante escribió: "He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia" (Salmos 73:12-13).

Lo cierto es que más adelante en el mismo Salmo 73, Asaf dice: "Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos. Ciertamente, los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores" (Salmos 73:17-19).

Y es que muchas veces anhelamos ver justicia, pero muchas veces esa justicia tarda en llegar y si llega, quizás no es como hubiéramos deseado... O quizás nunca llega.

Si lo vemos desde la perspectiva de la vida humana que en promedio son 70 años de vida, puede que nunca la lleguemos a ver; ¿Pero qué pasa cuando hablamos de eternidad?.

Lo cierto es que habrá eternidad tanto para lo que hacen el bien, como para los que hacen el mal; si la justicia no les llega en esta vida que es tan corta, tenlo por seguro que todas esas personas que hicieron daño y no se arrepintieron, pasaran cientos de miles de millones de años, pagando las consecuencias.

Y esto por decir un número, porque la eternidad es para siempre, no tiene fin... Cambia la perspectiva al verlo de esta manera ¿Cierto?

Pero Se Siente Bien Odiar...

¿Te sentiste alegre porque a esa persona que tanto odias le está yendo mal? Lamento darte esta mala noticia, tu alegría solo fue temporal, cuéntame después; no confundas alegría con felicidad, la alegría es momentánea, la felicidad es permanente, o eres feliz, o no lo eres.

¿Mencióname a alguien que solo por el hecho de odiar, se haya sentido mejor o haya aliviado en algo su dolor? El odio enferma el cuerpo, lo dicen los médicos y saqué el siguiente extracto de la página de Bienestar180:

La mente, las emociones y el cuerpo están comunicados. Cuando hay ira u odia se liberan hormonas y sustancias como la adrenalina cortisol y prolactina; mientras más tiempo se secretan en el organismo más daño sufre el sistema inmunológico y el organismo es más susceptible.

Robert Ader, investigador de la Facultad de Medicina y Odontología de Rochester

Además de las consecuencias físicas en la salud, también está la parte en que tú también vas a tener que rendir cuentas por ese odio hacia tu prójimo.

Dice la Biblia en su traducción NVI: "Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Y cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al fuego del infierno" (Mateo 5:22).

¡Cosa sería esas palabras! Y no lo dije yo, lo dice la biblia, que es la palabra de Dios...

También dice en el libro de los Proverbios: "No te alegres cuando caiga tu enemigo, ni se regocije tu corazón ante su desgracia, no sea que el Señor lo vea y no lo apruebe, y aparte de él su enojo" (Proverbios 24:17-18).

¿Amar U Odiar?

Toda la Ley de Dios se resumen en estos dos mandamientos: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mateo 22:37-40).

El apóstol Santiago escribió: "¿Qué es lo que causa las disputas y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no surgen de los malos deseos que combaten en su interior? Desean lo que no tienen, entonces traman y hasta matan para conseguirlo. Envidian lo que otros tienen, pero no pueden obtenerlo, por eso luchan y les hacen la guerra para quitárselo. Sin embargo, no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios. Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer" (Santiago 4:1-3).

Cumplir los mandamientos de Dios no es cosa difícil cuando realmente amas, es decir, si amas a tu enemigo, ¿Le robaras? ¿Intentarás hacerle daño? ¿Lo destruirás? ¿Harás guerra con él? ¡Qué bonita es la palabra de Dios!!!

Y entonces, luego de leer sobre el destino de los malos y los beneficios de hacer el bien en contra del mal ¿Piensas amar u odiar? ¿O piensas conseguirte una úlcera en el estómago por mantener tus emociones llenas de odio y rencor?.

La vida está llena de decisiones y amar a tu prójimo comienza por tomar la decisión de amarlo, aun cuando este te hubiera hecho mal; deja que Dios se encargue pues dice la palabra: "Mía es la venganza; yo pagaré" (Deuteronomio 32:35).

Haz que las decisiones que tomes cuenten para una vida mejor tanto para ti como para los que te rodean.

Amén!

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