La Real Academia Española (RAE) define a la felicidad como un estado de grata satisfacción espiritual y física, y también agrega que es la ausencia de inconvenientes o tropiezos, y es esta segunda parte la que realmente llamó mi atención ¿Es posible ser feliz cuando nos encontramos en medio de dificultades? En la presente entrada, «La Felicidad Que Proviene de Dios«, veremos si esto es posible.

La Felicidad Que Produce El Entorno

Creo que todos los seres humanos, anhelamos ser felices, después de todo, ¿a quien le gusta sentirse triste? Buscamos encontrar la felicidad en muchas cosas, llámese, riquezas, bienes materiales, el amor de pareja, los hijos, el éxito profesional, etc., ¿pero pueden estas cosas hacernos realmente felices?

En mi caso, por poner un ejemplo, me encanta la tecnología, y si por mi fuera, anduviera todos los últimos gadgets del momento, aunque a veces ni los uso como es debido; cuando compro algo de tecnología, por decir, un celular, busco comprarme el ultimo modelo y cuando lo hago, usualmente vengo con una sonrisa de oreja a oreja; en otras palabras, vengo feliz por haberme comprado aquello que tanto quería; pero he encontrado que después de algunos días, esa aparente «felicidad» desaparece y aquello que tanto deseaba, se volvió rutinario y ahora quiero algo mas para volver a ser feliz…

¿Pero que pasa cuando no puedo obtener eso que deseo? ¿puedo ser feliz cuando me encuentro en carencia de algo que quiero? La biblia nos relata la historia del apóstol Pablo y Silas cuando se encontraban en prisión por haberle sacado un demonio a un mujer adivina.

«Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó dentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿Qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa» (Hechos 16:23-31)

Porque No Podemos Ser Felices?

Como vemos en el relato anterior, Pablo y Silas habían sido golpeados previamente a que fueran encerrados en la cárcel y se encontraban, amarrados de los pies, y muy probablemente no habían comido; lo que menos tenían eran motivos para cantar; mas sin embargo ellos cantaron y fueron libres de las cadenas ¿Cómo podían tener ese gozo de cantar aun en medio de la situación tan difícil en que se encontraban?

Buscamos la felicidad en cosas que no pueden dárnosla; porque todas las cosas de este mundo son pasajeras y lo dice la palabra: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Juan 2:15-17)

Buscamos la felicidad en las cosas materiales, pero como todo es pasajero, por eso no nos pueden dar una felicidad duradera; también buscamos la felicidad en el amor, porque creemos que otra persona nos puede hacer felices; pero cuando descubrimos que la otra persona es imperfecta, nos volvemos infelices, porque nadie es perfecto, solo Dios. El amor de pareja, solo es un complemento.

Todo es Vanidad…

El libro de Eclesiastés me encanta, ya que es un relato del afán del hombre por encontrar la felicidad en este mundo, fue escrito por el hombre mas sabio que ha existido y que existirá, según la biblia, Salomón…En el libro podemos encontrar, como él busco la felicidad en todos los placeres del mundo, las riquezas, los bienes materiales, la adquisición de conocimiento, las bebidas embriagantes, las mujeres (tuvo 700 esposas y 300 concubinas); etc.…Si hay alguien que puede jactarse de haber hecho de todo lo que se le antojó, es este hombre.

«Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad. A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto? Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida. Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol» (Eclesiastés 2:1-11)

¿Pero porque este hombre, aun después de haber disfrutado de todos los placeres que este mundo le podía ofrecer, dijo que todo era vanidad y sin provecho? ¿Por qué no fue realmente feliz? La respuesta el mismo nos la da al final del libro cuando reconoce lo siguiente: «El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre» (Eclesiastés 12:13)

La Felicidad Que Proviene de Dios

La felicidad que proviene de Dios, no la provoca nuestro entorno, ni depende de las circunstancias, sino del Espíritu de Dios que mora dentro de nosotros, pues dice su palabra: «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley» (Gálatas 5:22-23)

La felicidad que proviene de Dios por medio de nuestra fe en Jesucristo, nos da la certeza de que aun en medio de nuestras dificultades, tenemos fiel promesa de parte de Dios y por lo tanto podemos ser felices, aun en medio de nuestras carencias porque dice su palabra: «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos» (2 Corintios 4:7-9) Porque también dice su palabra «Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová» (Salmos 34:19)

Cuando aprendemos a amar a Dios y entendemos que Él nos amó primero, sabiendo que no esperó nada de nosotros primero para venir y darnos su amor, y es este amor con que nos amó, que aun cuando éramos pecadores, cuando no lo merecíamos, aun así nos escogió; es este amor el que nos da la verdadera felicidad, el amor de Dios en nuestro corazón, y es entonces cuando realmente seremos felices, porque Él llena ese vacío de felicidad en nuestro ser, y entonces el amor que tu pareja te puede dar, se complementa y así ambos pueden ser realmente felices; cuando sientes contentamiento, ya sea que te encuentres en abundancia o en escasez, porque sabes que es Dios quien llena ese vacío en tu vida.

«Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:4-7)

Amén!

PD. Usa este enlace si quieres leer mas del libro de Eclesiastés, o quizás también quieras leer: «Carpe Diem»