Una de las entradas con mas lecturas en este blog se llama, «Paz en La Tormenta«; y puedo entenderlo, ya que en medio de todo este desastre causado por el COVID-19, las personas buscan una palabra de aliento que les ayude a mantener los ánimos aun cuando parecer no haber una luz al final del túnel. Si bien cuando escribí esa entrada, no me refería precisamente a los problemas que vivimos, sino mas bien a dos huracanes que azotaron mi país en menos de dos semanas allá por el mes de noviembre del año anterior; en la presente entrada, hablaré de esos momentos difíciles que vivimos, cuando caminamos por el valle de sombra de muerte y pareciera que los problemas nunca tendrán fin.

Lo Que Me Faltaba!

Y justo cuando pensaba que ya tenia suficientes problemas, llega uno mas…¿Alguna vez te ha pasado? Yo en mas de una oportunidad me he dicho a mi mismo «Lo que me faltaba!» en un claro tono sarcástico, como queriendo decir, ¿no son suficientes ya los problemas que tengo como para tener que lidiar con uno mas?

Justo cuando me encuentro haciendo lo que yo creo que es correcto por primera vez en mi vida, cuando me reconcilié con Dios y me puse en paz con Él mediante la sangre de Cristo, cuando me puse en paz con mi prójimo, cuando deje los rencores, cuando deje el odio, las envidias, cuando torné las maldiciones en bendiciones, cuando comencé a sembrar semillas de buenos frutos, esperando recibir una cosecha de buenos frutos, cuando todo se supone que debería de ir bien, en cambio sucede lo contrario y parece que Dios esta muy pero muy lejos de mi problemas…

Pero como dije anteriormente, «parece» que esta muy lejos, pero es solamente eso, una sensación de lejanía; pero es totalmente lo contrario y entonces el Señor me dio esta palabra: «¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? (Jeremías 23:23-24)

La intención del enemigo es hacernos sentir que Dios esta muy lejos de nuestros problemas y que no se interesa por ellos, pero en realidad esta mas cerca de lo que imaginamos, Dios camina con nosotros cuando transitamos por el valle de sombra de muerte.

Dios Esta En Medio de Nuestro Desierto

En la biblia se relata como en una oportunidad el pueblo de Israel peleó contra los sirios y los venció; y vinieron los siervos del rey de Siria y dijeron a su rey: «Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleáremos con ellos en la llanura, se verá si no los vencemos» (1 Reyes 20:23)

En la biblia cuando se habla de valles o llanuras, es como una representación del desierto o esa etapa difícil de tu vida, y los montes o las alturas, representan los momentos de bendición; y los sirios pensaron que vencerían a los israelitas si peleaban con ellos en el desierto pensando que ahí, Dios no iba a estar con ellos, que si estaban en el desierto, es porque Dios les había abandonado, pero fue todo lo contrario y esto dice la biblia:

«Vino entonces el varón de Dios al rey de Israel, y le habló diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto los sirios han dicho: Jehová es Dios de los montes, y no Dios de los valles, yo entregaré toda esta gran multitud en tu mano, para que conozcáis que yo soy Jehová. Siete días estuvieron acampados los unos frente a los otros, y al séptimo día se dio la batalla; y los hijos de Israel mataron de los sirios en un solo día cien mil hombres de a pie. Los demás huyeron a Afec, a la ciudad; y el muro cayó sobre veintisiete mil hombres que habían quedado. También Ben-adad vino huyendo a la ciudad, y se escondía de aposento en aposento.» (1 Reyes 20:28-30)

La Victoria Se Logra En El Desierto

Como vemos en el relato anterior, el Señor le dio una gran victoria a su pueblo en medio del desierto, cuando todo parecía estar en contra, y su victoria fue mayor incluso que la que tuvieron cuando pelearon en los montes; porque cuando estas en bendición, es mas fácil obtener la victoria estando en la cima, ¿cierto? ¿Pero que de obtener la victoria cuando te encuentras en tu momento mas bajo? ¿Cuándo todo parece estar en tu contra? Al Señor le place darnos la victoria justo en esos momentos, porque quiere que cuando la tengas, sepas que fue Él quien te la dio.

No importa lo recio del desierto, lo difícil que sea la batalla, dice la palabra: «El caballo se alista para el día de la batalla; Mas Jehová es el que da la victoria» (Proverbios 21:31) y también dice: «Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas» (Jeremías 31:2-5)

Y también dice mas adelante: «Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito» (Jeremías 31:9) En medio del desierto, conoceremos la misericordia del Señor pues también dice su palabra: «He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad» (Isaías 43:19)

El Valle de Sombra de Muerte

Como bien escribió el rey David: «Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo» (Salmos 23:4) El valle de sombra de muerte, es tan solo eso, «una sombra de muerte» pero NO ES LA MUERTE!; parece que cuando atraviesas el desierto, ahí quedarás, que ese será el fin, pero no será así. El valle de sombra de muerte, es tan solo el camino para la bendición del Señor, porque también dice mas adelante: «Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.» (Salmos 23:5-6)

La copa rebosando es sinónimo de abundancia; el camino por el valle de sombra de muerte, es tan solo el camino a la abundancia de Dios, es cuando Dios multiplica en medio de la escasez y lo podemos ver en el libro de Genesis: «Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre» (Genesis 26:1-3)

Lo bonito de este relato es lo que dice mas adelante: «Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia» (Genesis 26:12-14) Como vemos, Isaac sembró en una temporada de hambre y escasez, una temporada en el desierto; pero aun ahí, Dios estuvo con él y le bendijo al ciento por uno.

A veces me he preguntado, ¿Dónde esta Dios cuando paso por angustia?¿Por qué no veo que suceda nada a mi favor? Pero que no vea nada, no significa que el Señor no lo hará y dice su palabra: «Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques. Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados» (2 Reyes 3:16-17) Y también dice: «Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?» (Números 23:19)

El Señor me dio esta palabra hace un tiempo, la cual me da fortaleza en momentos cuando pienso que todo se derrumba a mi alrededor: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza» (Salmos 46:1-3)

Amén!

PD. Quizás quieras leer el «Salmo 23«