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¿Alguna vez te has preguntado si el amor se termina? La biblia nos enseña que las lenguas y la profecía cesarán, que el conocimiento se acabará, lo que en otras palabras representa el momento en que morimos; ¿Podrá el amor tener un fin también?

La Importancia de Amar

Uno de los versículos que más me gusta de la biblia, es el siguiente: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13:1-3).

En este versículo, el apóstol Pablo nos enseña, que de nada sirve llegar a tenerlo todo en la vida si no hay amor. Y por todo entiéndase, todo aquello que se supone debería de darnos satisfacción, como son las riquezas, la fama, el poder, los bienes, etc.

Podemos llegar a tener todas estas cosas, pero que sin amor, todo esto carecería de importancia.

El Perfecto Amor de Dios

Para entender que es el amor, primero debemos de conocer en que consiste el amor de Dios. Recordemos que fuimos creados a su imagen y semejanza, y una de las claves para poder amar “como Dios manda”, es entender su amor hacia nosotros.

Su palabra nos dice: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).

Aquí la biblia nos enseña de que el amor se da primero y se da sin esperar recibir nada a cambio. Jesús murió por toda la humanidad, pero no todos aceptamos su salvación, y Él, aun sabiéndolo, soportó el dolor de la cruz. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

El amor de Dios es incondicional y nos amó aun siendo pecadores. “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Él no cambia, es el mismo de ayer, y no hay nada que podamos hacer que haga que cambie su amor hacia nosotros. Y si pecamos, como todo un padre nos corregirá, pero nunca nos dejará de amar. "Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos" (Hebreos 13:8).

Y recordemos que: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

Las Bondades Del Amor

Siguiendo con el relato bíblico vemos que: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará” (1 Corintios 13:4-8).

El amor es sufrido porque aprende a soportarlo todo por el bien del prójimo. Benigno, porque es generoso y antepone el bienestar del ser amado antes que el suyo propio.

No tiene envidia, porque se goza con los logros del prójimo y los convierte en suyos; y no es jactancioso, ya que no se jacta de sus logros, menospreciando los logros del ser amado.

El amor no se envanece, porque no es altivo creyéndose más que la persona amada; no hará nada indebido que pueda lastimar al ser amado.

No busca lo suyo, porque se da, aun cuando no es correspondido. Tampoco se irrita, porque a pesar de enojarse, sabe perdonar. Y no guarda rencor, porque no retiene en memoria las cosas malas.

No se goza de la injusticia, porque es equitativo y no busca el beneficio propio. Se goza de la verdad, porque si amas, la verdad tendrá preeminencia, ante todo.

Todo lo sufre, porque soporta tanto los buenos como los malos momentos, y todo lo cree, porque se alimenta de la verdad antes que de la mentira.

Todo lo espera porque estamos afianzados en la fe de que Dios cumple sus promesas. Y todo lo soporta, porque nunca desiste, nunca se rinde.

Amar Es Una Decisión

Viendo todo lo anterior, y que Dios nos amó a pesar de lo que somos, no importándole que nosotros no le amaramos, podemos concluir que amar es una decisión.

Es decir, Él decidió amarnos a pesar de... O sea, decidimos amar a esa persona aun conociendo sus defectos, y mejor aún, amamos sin esperar recibir algo a cambio.

Amar es un acto de aceptación hacia nuestro prójimo tal y como es. Dice la biblia “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).

Amando A Dios Primero Para Amar Después A Nuestro Prójimo

Como ya vimos, recibimos la salvación porque Dios nos amó primero, así que para amar a nuestro prójimo, debemos aprender a amar a Dios primero.

Cuando tenemos el amor de Dios en nuestro corazón, cumpliremos todos sus mandamientos, pues dice su Palabra: “Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:36-40).

También dice: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y gerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:1-4).

Si amas a Dios primero, amaras también a tu prójimo, y si amamos a nuestro prójimo, no lo ofenderemos, porque también dice su Palabra: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:8-10).

Por lo tanto, revistámonos de amor porque también dice su palabra: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14).

El Amor Que Nunca Acaba

Me encanta saber que el amor nunca se termina, pues me da la certeza de que no importando quien soy, Dios me ama y me amará por lo que soy.

El amor es incondicional, siempre estará presente en aquellos que DECIDEN amar y entregarse sin ningún tipo de condición. Nunca deja de ser, lo que cesa, es la intención de amar, se termina el deseo por entregarse a nuestro prójimo.

El amor verdadero perdurará a pesar de las dificultades, pues dice la biblia: “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos” (Cantares 8:7). Permanecerá aún después de la muerte, porque esta no es el fin para los que hemos creído. La muerte es tan solo el comienzo de una eternidad viviendo junto a nuestro Señor.

Su Espíritu Santo es amor y lo tenemos justo en nosotros, aquellos quienes creímos: “Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).

Así tenemos esta confianza en Él, su amor nos libra del temor, ya que también dice su Palabra "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor" (1 Juan 4:18).

El capítulo termina diciendo: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13).

Con la fe creemos en lo que no vemos y así obtenemos la salvación, con la esperanza aguardamos por aquello en que hemos creído mediante la fe, y por amor recibimos el perdón de Dios.

Amén!

PD. Quizás quieras leer “Cosechamos Lo Que Sembramos” o quizás "1 Corintios 13"