La biblia nos relata la historia de dos discípulos de Jesús que iban caminando de Jerusalén hacia Emaús, y Jesús también caminaba con ellos; pero era tanto el afán que llevaban en su camino, que no le reconocieron… ¿Cuántas veces has sentido que vas atravesando situaciones difíciles en tu vida y pidiendo a Dios que se manifieste en tu vida, y sin darte cuenta, ahí ha estado junto a ti?

Caminando Solos…

La biblia no da mayores detalles de las dos personas que caminaban hacia Emaús, solo da el nombre de uno de ellos, Cleofás, pero si da a conocer que los dos eran discípulos: “Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo” (Marcos 16:12).

Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos” (Lucas 24:13-15).

Incluso mientras caminaban les habló, pero tampoco le reconocieron: “Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?” (Lucas 24:17).

Lo interesante aquí es que aún siendo discípulos cercanos a Jesús, no le reconocieron ni por su físico, ni por su voz; no es como cuando conoces a alguien solo de nombre, pero no le conoces en persona, quizás te lo encuentras en el camino y ni cuenta te diste porque no le conoces en persona.

El Camino de Emaús

La biblia nos dice que la distancia entre Jerusalén y Emaús era de 60 estadios (unos 12 km aproximadamente) Así que es una distancia considerable considerando que Jesús iba con ellos platicando y durante todo el trayecto ni se percataron. Estaban tan afanados hablando de la crucifixión de Jesús que ni se dieron cuenta de que Él mismo iba con ellos.

Y es esa última parte la que me suena como cuando hablamos de Jesús, creyendo conocerle, pero realmente no es así, o al menos no le conocemos lo suficiente como para darnos cuenta de que Él camina a nuestro lado, yo me sentí aludido!

¿Alguna vez te has preguntado donde está Jesús cuando más le necesitas? El camino de Emaús representa esos momentos cuando nos sentimos que nos quedamos solos en medio de nuestros problemas y ese afán no nos permite ver que Jesús siempre ha estado ahí caminando a nuestro lado en medio de la tormenta.

El Pan de Vida

Cuando llegaron a Emaús, los discípulos invitaron a Jesús a quedarse con ellos (aun sin reconocerlo), ya que se había hecho tarde: “Llegaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos. Más ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos” (Lucas 24:28-29)

Una vez dentro, se sentó a la mesa a comer con ellos: “Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; más Él se desapareció de su vista” (Lucas 24:30-31).

¿Qué significado tiene el pan? El pan representa a Jesucristo, el alimento que necesitamos para sustentar nuestro espíritu; ¿Y cómo nos alimentamos de Jesucristo? A través de la lectura continua de la biblia. Es necesario alimentarnos diariamente de la palabra, ya que es lo que nos mantiene firmes en la fe. Al comer el pan que es Jesús, a través de la lectura de la biblia, sus ojos fueron abiertos y le pudieron reconocer.

Esto es como los deportistas que levantan pesas, si ejercitan sus músculos día tras día, los mismos crecerán, si no lo hacen, sus músculos no crecerán, y cuando ya moldearon su cuerpo de la forma como lo querían, ¿Cómo es que lo mantienen? No dejando de ejercitarlos, es algo de todos los días.

Es el mismo principio aplicado a la lectura de la biblia, si la lees continuamente, creces espiritualmente, si no la lees, no creces ¿Quieres mantenerte firme a pesar de las adversidades? Tienes que leerla continuamente; no basta con leerla una vez, tienes que hacerlo día tras día; es toda una disciplina, pero vale la pena.

Si te sientes caminando solo entre un mar de problemas y no sabes que hacer, dice la palabra: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105).

Amén!

PD. Quizás quieras leer: “El Conocimiento De La Verdad” o el relato completo sobre “Los dos discípulos caminando hacia Emaús