Al ver la imagen te estarás preguntando que hay un error de ortografía en el texto, pero no, lo hice así intencionalmente ya que la palabra imposible en ingles es «Impossible» y cuando separamos esta en «Im-possible», se puede traducir en «Yo soy posible» y esta es la manera como Dios ha venido trabajando conmigo; de creer que ya todo estaba dicho y hecho en mi vida, ahora creo que todavía hay muchas cosas por hacer, y lo que antes era imposible, El Dios de lo imposible lo hace realidad en mi vida.

Viejos Los Caminos

Al momento de escribir esta entrada, estoy cerca de cumplir mis 48 años de vida y si lo veo en perspectiva, es casi medio siglo…Se dice fácil, pero es un «chingo» de años (como decimos popularmente en mi país). Cualquiera pensaría que ya todo esta dicho y hecho, y ya no hay nada mas por hacer; o talvez diría, «¿Y ya para que?» pero en mi caso yo no pienso así.

Hace algunos días platicaba con una persona con la cual hace ya muchos años no platicaba, ambos tenemos casi la misma edad y aunque somos amigos, en algún momento de la platica, esta persona me hizo sentir viejo y me sentí incomodo…Vamos, tampoco es que me crea un adolescente, porque ya no lo soy, ni tampoco pienso imitarlo, porque me vería ridículo; si me montara en una patineta queriendo hacer «Skateboarding» seguramente me irían a recoger en camilla y con un par de costillas quebradas en el mejor de los casos, ya que hay cosas que simplemente ya no son para mi edad; pero en muchas otras cosas, me siento tan capaz como cualquiera de ellos.

La vejez se lleva en el exterior ya que nuestro cuerpo envejece con los años, es imposible esconderla, pero lo que no puede envejecer es nuestro espíritu y si te sientes joven internamente, hay una energía en ti, que los años no podrán apagar…Conozco personas mas jóvenes que yo, pero que se cargan una amargura que no se la pueden aguantar, y estas personas aun siendo mas jóvenes, se ven mas «viejas»…y en cambio hay viejitos tan alegres como cualquier joven, que te irradian energía y a pesar de ser ancianos, parecen tan jóvenes como cualquiera ¿Conoces alguno?

Dame Este Monte

Hace poco mas de un año me encontraba en una depresión tremenda y yo no me daba cuenta, pero ahí estaba, ese enemigo silencioso, acabando con mi vida lentamente…y fue ahí cuando el Señor que como mi creador, me conoce mejor que nadie, sabe como llamar mi atención y como sabe que me gusta muchísimo la música, de hecho, en casi todas las actividades de mi vida, me gusta tener música de fondo, me regaló esta canción:

La canción es basada en la historia de Caleb, uno de los doce espías que envió Moisés a reconocer la tierra prometida, por mandamiento de Jehová, cuando todavía no la habían conquistado y se encontraban en medio del desierto…De los doce espías enviados, solo dos de ellos creyeron que Dios les daría esa tierra, Caleb y Josué, los otros diez tuvieron temor de conquistarla, porque la tierra era habitada por gente que ellos consideraban mas fuertes y todos ellos murieron en el desierto, porque no creyeron a la promesa de Dios.

«Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas…Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros» (Números 13:25-30)

Y Jehová se enojó contra el pueblo porque dudaron de su promesa, pero Moisés intercedió por ellos y Él le escucho: «Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá. Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión» (Números 14:20-24)

Tenía Caleb 40 años cuando subió a la tierra prometida como espía y luego de esperar 45 años en el desierto, finalmente el pueblo de Israel conquistó paulatinamente la tierra prometida, y Moisés que era quien guiaba al pueblo y era mediador entre Dios y el pueblo, murió y la promesa que Dios dio a Moisés de que Caleb tendría su tierra prometida, se diluyó con su muerte; el pueblo de Israel recibió cada uno sus tierras, pero Caleb no…

Pero vino Caleb delante de Josué quien había quedado como sucesor de Moisés y le recordó la promesa que Dios le había dado por medio de Moisés: «Y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como Él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho. Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad» (Josué 14:6-13)

El Dios De Lo Imposible

Cuando yo recibí esta palabra, me encontraba en un momento de mucha incertidumbre en mi vida y recuerdo haberme dicho ¿Ahora que voy a hacer? ¿Qué va a ser de mi vida? con gran temor en mi corazón…Pero Dios se encargó de mostrarme que todavía mi vida no esta acabada y que aun tiene planes para mi.

¿Crees que lo que esperas es imposible? Dios le dio un hijo a Abraham siendo él un anciano de 100 años, pero ese no es el milagro; el milagro es que Sara su mujer tenia 90 años y ya ni siquiera podía tener hijos! y dice la biblia: «Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres» (Génesis 18:11) y no solo eso, lo amamanto!: «Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez» (Génesis 21:7)

¿Y como llamó Abraham a su hijo?…Isaac, que significa «risa» o «el que ríe» porque ese milagro que tanto esperaba, le causó felicidad: «Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo» (Génesis 21:6)

Quizás tu al igual que yo, ya no tengas 15 años, quizás en algún punto de la vida te dijiste, ya no hay nada mas para mi; pero el Dios de lo imposible, todavía puede hacer algo con tu vida, si decides ponerla en sus manos y confiar en que Él puede llevarte a alturas que tu nunca hubieras soñado. Yo ya no tengo la juventud de antes, pero cuando Dios nos da una promesa, aunque tarde en llegar, aunque seas ya viejo y como Caleb, que la recibió a sus 85 años, Él te dará las fuerzas para conquistar lo que tengas que conquistar, cuando sea el momento.

Dice la palabra: «He aquí, yo soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí?» (Jeremías 32:27)

Amén!

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