«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz» (Genesis 1:1-3)…El universo y todo lo que conocemos, fue creado por el poder de la palabra que Dios pronunció.

Notemos que cuando Dios creó los cielos y la tierra, todo fue creado por los dichos de su boca, es decir, su palabra “Y dijo Dios, sea la luz, y fue la luz”. En todo el relato de la creación detallado en el libro del Génesis, podemos ver que todo lo que Dios creó, primero lo dijo y el salmista lo confirma más adelante: “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca” (Salmos 33:6)

Hay poder en las palabras y es por esta razón que debemos ser cuidadosos con aquellas cosas que decimos, pues fuimos creados a imagen y semejanza de Dios “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” Génesis 1:26). Las palabras tienen poder de dar vida o muerte, así que la próxima vez que vayas a proferir alguna palabra ociosa, piénsalo dos veces: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21)

Refrena tu lengua de hablar el mal, pues dice la palabra: “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 3:5-6)

Edificando, No Destruyendo

Y ya que nuestras palabras tienen consecuencias y como vimos en un post anterior “Cosechamos Los Que Sembramos”, ¿Por qué no plantamos palabras que edifiquen nuestra vida y la vida de las personas que nos rodean? Dice la biblia: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los sabios es medicina” (Proverbios 12:18). Hay palabras que pueden destruir la vida de las personas a nuestro alrededor, nuestra vida misma ¿Por qué decirlas entonces? Mejor callar; si vas a decir algo, que sea de bendición, para que tus palabras sean como medicina para la persona que las escucha.

Y no solo las palabras que otros dicen sobre ti afectan, sino también lo que tú mismo te dices…Si pasas todo el día diciéndote que eres pobre, aunque sea de broma, va a llegar un momento en que tu te habrás atado con los dichos de tu boca ¿Y cuál será el fruto de tu cosecha?…Pobreza.

Si pasas diciéndote que nunca serás feliz en la vida, tarde o temprano eso que dices con tu boca, lo dices tanto, que terminas creyéndolo y haciéndolo parte de tu comportamiento, lo cual, a la larga, te afectará en tus relaciones con las demás personas. “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios” (Proverbios 6:2)

Nunca maldigas a nadie, al contrario, bendice a todo el que puedas, pues dice la palabra: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré” (Génesis 12:3). Nunca pagues a nadie mal con mal, si te maldicen, bendícelos: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:17-19)

Si pasas cantando todo el día “yo no nací para amar, nadie nació para mi” llegará un momento en que te habrás atado con tu boca. No escuches música que no te edifique, y menos repetir cosas negativas, no es que la música sea mala en sí, de hecho, en la biblia no se menciona por ningún lado que lo sea, pero también dice esto: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Corintios 10:23) ¿Qué quiere decir esto? Puedes escuchar la música que quieras, ¿pero será que te edifica escuchar una música que trate a las mujeres como objetos sexuales y de paso la cantes a todo pulmón? No todo nos conviene, por lo tanto, debemos ser sabios para escoger aquellas cosas que nos edifiquen, no que a la larga nos destruyan.

Si a un niño pasas diciéndole que es un bruto porque no puede hacer la tarea, o porque le cuesta aprender, tarde o temprano, ese niño terminará siendo un bruto; mejor dile que es un niño inteligente, edifícalo, no lo destruyas. Si quieres ver que tan poderosas pueden ser las palabras, te invito a que veas el siguiente enlace que nos cuenta una historia de la vida real:

Dice la biblia: “En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente” (Proverbios 10:19) Así que reprendamos toda palabra ociosa que quiera salir de nuestra boca, antes de proferirla, recordemos que nuestras palabras tienen poder “La boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su alma” (Proverbios 18:7)

Y también dice; “Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:37)

Edificándonos Con El Poder De La Palabra de Dios

Los malos hábitos se sustituyen con buenos hábitos, ¿Por qué en vez de hacer caso a esas palabras ociosas que nos dijeron o que nosotros mismos nos dijimos? ¿Por qué no escuchamos lo que Dios dice de nosotros?:

Que fuimos escogidos: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él” (Efesios 1:4)

Que nos ama: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16)

Que somos sus hijos: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él” (1 Juan 3:1)

Que somos valiosos: “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida” (Isaías 43:4)

Que somos sus herederos: “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” Gálatas 3:29) ¿Te imaginas ser heredero del dueño del universo?

Y así puedo seguir enumerando todas las cosas que Dios dice de nosotros, por lo tanto, sustituyamos esas palabras de maldición que hemos escuchado y que nosotros mismos hemos dicho, por las palabras amorosas de un Dios que nos ama y que también dijo: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —declara el Señor— planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11)

Y como su palabra es fiel y verdadera, también nos dice acerca de sus promesas: “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11)

Amén!