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La imagen de portada muestra un billete de dólar en el cual está la inscripción “In God We Trust”, que significa: “En Dios Confiamos”, ¿Pero realmente confiamos en Dios o nuestra confianza está puesta en aquellas cosas tangibles, es decir, que podemos ver y tocar?

La Confianza En El Mundo

En la biblia se relata la historia de un joven hombre rico que vino a Jesús para preguntarle sobre como podía heredar la vida eterna, a lo que Jesús contestó: “Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre” (Marcos 10:19).

El joven contestó: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud” (Marcos 10:20); a lo que Jesús replicó: “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz” (Marcos 10:21).

Lo que pasó a continuación es que el joven se retiró triste… “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Marcos 10:22)Entonces Jesús dijo: “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!” (Marcos 10:23-24).

¿Dónde Esta Puesta Nuestra Confianza?

Cada día de mi vida declaro que mi confianza esta puesta en Dios, pero, ¿Seguiría confiando en Él si hubiera ausencia de esas cosas necesarias para vivir?; llámese, un techo, ropa, comida, salud, dinero, trabajo, etc. Y por eso la imagen de la portada en alegoría a aquellas cosas en las que depositamos nuestra confianza.

El apóstol Santiago escribió: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:1-4).

En mi entrada anterior “Los Gobernantes de La Tierra” hablaba sobre la política de mi país y las elecciones que se realizaron el domingo pasado, y miraba como la gente celebraba con júbilo por la persona que ganó en las elecciones; por ahí escuché a alguien decir, que se acabaría la corrupción y que sería una nueva era en nuestro país.

La realidad es que somos seres humanos, y todos SIN EXCEPCIÓN fallamos; resulta ingenuo pensar que una persona es la solución a todos nuestros problemas socioeconómicos, si bien no dudo de que el personaje en mención tenga buenas intenciones de hacer algo diferente, pero de ahí a que sea la solución a nuestros problemas, ¡Pago por ver!… La biblia dice: “Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová, que confiar en príncipes” (Salmos 118:8-9).

¿Podemos Confiar En Dios?

¿Pasamos por necesidad? La biblia nos dice “Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y Él les dará todo lo que necesiten” (Mateo 6:31-33).

¿Pero y si las personas a nuestro alrededor nos fallan? ¿Si nosotros fallamos a aquellos que depositan su confianza en nosotros? La biblia nos dice: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá” (Salmos 27:10). También dice: “Si fuéremos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo” (2 Timoteo 2:12-13).

Todos en algún punto de nuestras vidas hemos pasado por una situación difícil y quizás pensamos en ese momento, que nunca saldríamos; pero si estás leyendo esto es porque todavía hay esperanza, Dios es lo único en que podemos confiar pues Él no falla y dice su palabra: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones” (1 Pedro 3:12).

Aunque a veces sintamos que no está ahí cuando nos encontramos en medio de los problemas, dice la palabra: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23) y además agrega: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19).

Pongamos nuestra confianza en Dios pues también dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

Amén!

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