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La RAE (Real Academia Española) define a la impaciencia como “la intranquilidad producida por algo que molesta o que no acaba de llegar”, y tiene mucho sentido, ya que es usual desesperarnos cuando esperamos algo que se está tardando un poco. ¿Has notado que cuando esperas algo con muchas ansias, el tiempo parece eterno? ¿Y que si la espera dura semanas, meses o incluso años?

Si eres una de esas personas que tienen mucho tiempo esperando por una respuesta de Dios para algo en particular, no eres la única, muchas de las promesas de Dios, quizás tardarán un poco en llegar...

Paciencia...

¿Esperar? ¿A quién le gusta esperar? Probablemente, a nadie; después de todo vivimos en una sociedad acostumbrada a obtener todo de forma muy rápida; vamos a un restaurante de comida rápida, porque no nos gusta esperar una hora por nuestra comida.

¿Y qué del matrimonio? Nos encontramos que la gran mayoría de parejas tienen relaciones mucho antes de llegar al matrimonio, a pesar de que Dios estableció el matrimonio antes de las relaciones sexuales.

Si nos vamos a la biblia, encontraremos que Abraham esperó 25 años desde que Dios le prometió que haría de él una gran nación, hasta que nació el hijo de esa promesa, por el cual esa gran nación sería engendrada.

José tuvo que esperar 13 años desde que Dios le dio un sueño de que llegaría a ser mayor que sus hermanos; pero antes de eso fue vendido como esclavo, hasta que llegó a convertirse en el segundo en autoridad en todo Egipto, y mediante él fue salva toda su familia de la hambruna que hubo en la tierra.

¿Y qué de David? Después que fue ungido para ser rey, tuvo que esperar otros 15 años hasta que se sentó en el trono como tal. El pueblo de Israel tuvo que esperar 40 años desde que salieron de la esclavitud en Egipto hasta que alcanzaron la tierra prometida; y así muchos más ejemplos en la biblia.

Como puedes ver en todos estos relatos, vemos que Dios se tomó su tiempo, y la biblia nos dice algo al respecto: “a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:12).

¿Por Qué Dios Tarda Tanto?

El factor común de todos los ejemplos mencionados anteriormente, se llama paciencia, pues todos ellos tuvieron que esperar mucho tiempo para ver cumplida la promesa de Dios en sus vidas. Entonces la pregunta obvia es ¿Por qué Dios se tarda tanto?

La respuesta sencilla y corta a esta pregunta es que siempre que Dios te va a bendecir, te prepara para que puedas manejar la bendición que te estará dando.

¿Qué crees que pasaría si Dios, por ejemplo, te bendice económicamente de una forma que nunca antes, y de repente pasas de pobre a rico de la noche a la mañana sin mayor esfuerzo? Muy probablemente malgastes la bendición que Él te está dando.

Leí un artículo muy interesante que dice que 1 de cada 3 personas que gana la lotería, termina declarándose en quiebra en los siguientes 3 a 5 años después de haberla ganado, si quieres leerlo, pulsa aquí.

Por internet puedes encontrar muchos ejemplos de celebridades que se fueron a la quiebra luego de hacerse famosos y millonarios, la mayoría de ellos simplemente no supo manejar ese estilo de vida, y eso los terminó llevando a la ruina, simplemente no estaban preparados.

Cuando Dios se tarda tanto es porque está probándote “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos” (Deuteronomio 8:2).

En el relato anterior, Dios probó si el pueblo de Israel permanecería fiel a Él, tanto en escasez como en abundancia.

Tiempo de Siembra y Tiempo de Cosecha

Dice la biblia “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Santiago 5:7-8).

No siembras una semilla de mango hoy para obtener su fruto mañana; tienes que esperar el ciclo natural de la siembra y la cosecha, que para el caso del ejemplo, pudiera llevar un par de años para que esto suceda ¿Qué pasa si cortas el mango antes de su tiempo, cuando la fruta aún está tierna? Obviamente, la fruta no tendrá la misma calidad que cuando está en su punto de cosecha.

Así también funcionan las cosas con Dios, siembras y esperas con paciencia una cosecha. Haces una oración a Él pidiendo por algo y esperas a que Él te responda. Y en este sentido, hay tres escenarios posibles para la respuesta de Dios y son: “Si”, “No” o “Si, pero todavía no es el tiempo”.

En el caso que la respuesta sea que no, Dios te conoce mejor que tú mismo y quizás eso que estás pidiendo, no te convenga. Pero si la respuesta es que si, pero todavía no es el tiempo, hermano, prepárate, porque quizás te toque esperar un buen tiempo!

Todo Tiene Su Tiempo

El libro de Eclesiastés nos dice que: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1). ¿Estás llorando en este momento? También nos dice que hay un tiempo para reír, ¿Te lamentas por algo que perdiste? También nos dice que habrá un tiempo para bailar.

Nada es permanente, al menos no en esta vida, por lo que la clave aquí es saber aceptar la etapa actual que estamos viviendo y seguir adelante, por muy duro que sea lo que vivamos, en algún momento vendrán mejores tiempos. 

No es que Dios tarde su respuesta, Dios nunca llega tarde, llega en el momento preciso, sus tiempos son perfectos, porque más adelante también dice: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo” (Eclesiastés 3:11) y el apóstol Pedro, más adelante lo afirma: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza” (2 Pedro 3:9).

El rey David escribió: “En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:15). Nuestra vida, nuestros sueños, los anhelos de nuestro corazón, TODO está en las manos del Señor, por lo que debemos esperar confiados en que Él está trabajando en eso que esperamos.

La biblia nos dice: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él” (Salmos 37:7) Y también dice: “Más yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá” (Miqueas 7:7).

Se Valora Lo Que Cuesta

Quizás estés de acuerdo conmigo en que las cosas que más se valoran, son las que más nos cuestan, aquello que nos llevó mucho esfuerzo y años en conquistar ¿Recuerdas esa satisfacción? Pero aquello que se consigue fácilmente, tarde o temprano deja de tener tanto valor para nosotros ¿Cierto?

Por lo tanto: “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (Romanos 8:24-25).

Esperando En Dios

Los tiempos de Dios no son nuestros tiempos y ten por seguro, que, si Dios te prometió algo, aunque se tarde en llegar, no verás la muerte, hasta que veas cumplida esa promesa en tu vida; lo vemos en la siguiente historia:

Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón... Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor” (Lucas 2:25-26).

Cuando Jesús nació, al cumplirse los días según la ley, fue llevado al templo para ser presentado y dice la biblia que Simeón también fue al templo, impulsado por el Espíritu Santo:

“Movido por el Espíritu, vino al templo, y cuando los padres del Niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por Él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel” (Lucas 2:27-32).

Como ves, Dios no promete y olvida, como solemos hacer los seres humanos, lo que promete, lo cumple, y me encanta esta palabra de la traducción DHH: “Aún no ha llegado el momento de que esta visión se cumpla; pero no dejará de cumplirse. Tú espera, aunque parezca tardar, pues llegará en el momento preciso” (Habacuc 2:3).

Amén!

P.D. Mas sobre el tema puedes encontrar en el siguiente enlace: Cambia La Semilla Para Cambiar Tu Vida