La vida a veces no sale como planeábamos y eso muchas veces nos lleva a la amargura ¿Pero tiene sentido el vivir triste por aquellas cosas malas que a veces nos suceden? La vida es cuestión de decisiones y nosotros decidimos como la transitaremos, si llorando por aquello que no tenemos o felices por aquello que si tenemos. ¿Cómo decides vivirla tú? ¿Feliz o infeliz?

El Valle de Lágrimas

Hace un par de meses escribí: Caminando Por el Valle de Sombra de Muerte y ahí hablaba acerca de esos momentos difíciles en la vida cuando estamos envueltos en tantas situaciones difíciles que no vemos la luz al final del túnel; pero también hablaba como Dios nos da la victoria en medio de ese desierto.

La biblia también nos habla del valle de lágrimas, ahí donde abundan las lágrimas… Todos alguna vez tuvimos o tenemos un valle de lágrimas, quizás por la perdida de un ser querido, un problema financiero, una enfermedad o cualquier situación difícil que nos lleva al límite ¿Cuál es tu valle de lágrimas?

¿A quién le gusta vivir en sufrimiento? Son fases que si alguna vez las vivimos, quisiéramos mantenerlas lejos de nuestros pensamientos, es duro vivir en una etapa así; pero la biblia también nos da una pauta de como vivirla y dice: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques” (Salmos 84:5-6).

¿Feliz o Infeliz?

Como dice el versículo anterior, la clave está en confiar en Dios, porque es mediante esta confianza, cuando tornamos estas lágrimas en una fuente que llena los estanques, o en otras palabras, transforma un desierto seco en un manantial de vida. Como mencioné anteriormente, nosotros decidimos como queremos vivir nuestra vida, es difícil sonreír cuando no hay motivos, pero sí que hace una buena diferencia.

Todo es de verlo bajo el concepto del vaso medio lleno o medio vacío; a veces nos enfocamos tanto en las cosas que no tenemos, que dejamos de prestar atención a aquellas cosas que si tenemos ¿Por qué entonces no decidimos ser felices con aquello que si tenemos?

Llorar todos alguna vez lo haremos, el problema es cuando nos quedamos en esa fase de “llorar y llorar” como dice una popular ranchera y por eso la biblia bien dice: “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” (Mateo 6:27), o en otras palabras ¿Podrá una persona de baja estatura añadir un centímetro a su estatura preocupándose por ser “chaparro”?

¿Ayuda en algo a tu problema el permanecer llorando día tras día? ¿Por qué mejor no decidimos sonreír a pesar de nuestro dolor y transformar ese valle de lágrimas en una fuente que llene los valles secos? Sonreír no quitará el dolor, pero al menos hará más agradable la estancia en esos momentos duros de la vida.

Como escribió el apóstol Pablo: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13)

Ya vendrán tiempos mejores, sonríe, Cristo te ama.

Amén!

PD. Quizás quieras leer el Salmo 84