A menudo me he preguntado porque los hombres y mujeres de Dios vivimos en escasez, siendo que tenemos al Dios que la biblia describe como el dueño del oro y de la plata; entonces porque vivimos en escasez? Esa abundancia que Dios promete, es solo para unos pocos?

Dar A Dios Lo Que Es De Dios

En el año 587 a.C., el templo de Jerusalén fue destruido por los babilonios y su rey Nabucodonosor II, llevando en cautividad a una gran mayoría de israelitas por alrededor de 70 años. Pero Dios levantó al rey persa Ciro el grande quien conquistó a Babilonia y emitió un edicto para liberar a todos los judíos en cautividad así como también para la reconstrucción del templo.

Pasó el tiempo y la ciudad de Jerusalén fue lentamente reconstruida y se comenzaron a edificar viviendas, pero el templo seguía sin reconstruirse y es así como Dios envió un mensaje al rey de Judá, Zorobabel diciendo: «Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto» (Hageo 1:5-6)

El versículo anterior describe como muchas veces pareciera que nada nos satisface o nos sale bien, y lo que tanto trabajo nos cuesta, no genera los frutos que esperamos; es como si la bolsa de nuestro pantalón en donde llevamos el dinero, estuviera rota; no te has sentido así alguna vez?…Y este es el motivo:

«Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos» (Hageo 1:9-11)

La biblia TLA (traducción en lenguaje actual) dice «Dios le dijo a Hageo: Yo soy el Dios de Israel. Ustedes dicen que aún no es tiempo de reconstruir mi templo, ¡pero viven en lujosas casas mientras mi templo está en ruinas!» (Hageo 1:3-4) En otras palabras, aquellos a quienes Dios libró de la cautividad e hizo volver a su tierra…se olvidaron de honrarlo.

Dios Da En Abundancia

Dios siempre da mas de lo que necesitamos y el libro de 2 de Reyes nos cuenta la historia de una viuda que llegó donde el profeta Eliseo pidiendo ayuda ya que sus acreedores se llevarían a sus hijos como esclavos porque no podía pagar su deuda a lo que el profeta exclamó: «Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite» (2 reyes 4:2)

La viuda era extremamente pobre y solamente tenía una vasija de aceite para subsistir a lo que Eliseo dijo: «Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite» (2 reyes 4:3-6)

El relato continua diciendo: «Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede» (2 reyes 4:7)

Nota que el aceite que Dios proveyó cesó hasta que ya no hubieron mas vasijas que llenar y esto lo que nos dice es que si la viuda hubiera tenido mas vasijas para llenar, hubiera recibido todavía mas aceite, si se puede decir, de manera infinita! Dios nunca da en poco y somos nosotros los que no tenemos la capacidad para recibir todo el aceite que Él nos da (llámese la bendición)

Muchas veces nuestra bendición no viene o no la recibimos como esperamos ya que simplemente no estamos capacitados para manejarla…Que tal si Dios bendijera la obra de nuestras manos de tal forma que nos enriqueciéramos de la noche a la mañana; seríamos capaces de no despilfarrarla? Bendeciríamos a otras personas?

Tampoco podemos esperar que del cielo nos caiga la bendición si tenemos nuestras manos ociosas, Dios ha prometido bendecir la obra de nuestras manos, no la holgazanería y dice la palabra: «El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada» (Proverbios 13:4)

Dios siempre da en abundancia y el libro de Efesios dice: «Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a Él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos» (Efesios 3:20-21)

Amén!

PD: Quizás quieras leer «La Fe De Un Grano De Mostaza«