El cambio climático esta de locos, no dejamos de sorprendernos cada vez más y más, por tragedias relacionadas con el clima. En esta oportunidad, hablo por mi país, Honduras, ya que se encuentra muy cerca de nuestras costas, el Huracán IOTA que, según pronósticos, estará golpeando a nuestro país y Nicaragua en categoría 4 en la escala Saffir Simpson, y en palabras del Centro Nacional de Huracanes “Se espera que traiga vientos potencialmente catastróficos”. Oh, Señor, danos paz en la tormenta!.

Hace menos de dos semanas, fuimos golpeados por el Huracán ETA, que, si bien llegó a nuestro país ya convertido en tormenta tropical, luego de su paso por Nicaragua, trajo una cantidad impresionante de lluvia, tanta que jamás se había registrado, dejando a su paso, a miles y miles de personas, prácticamente en la calle.

Buena parte de la infraestructura en lo que se refiere a protección contra inundaciones, quedó severamente dañada y como esto sucedió hace tan poco tiempo, no se ha reparado mucho, por lo que, de haber más inundaciones, el camino quedó prácticamente libre, para que esto se convierta en una tragedia potencial.

Nunca en nuestra historia, hemos sido azotados por dos huracanes en el mismo año, menos con una diferencia de dos semanas entre uno y otro, por lo tanto, hoy quiero elevar una voz de oración por nuestro país Honduras, por Nicaragua, El Salvador y Guatemala, porque Dios tenga misericordia de nosotros y que nos libre de la tempestad.

Tenemos un Dios poderoso, a quien, la tempestad obedece a su voz: “Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban” (Salmos 107:28-30)

Por lo tanto, no temeremos, porque también dice la biblia: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza” (Salmos 46:1-3)

Levantemos a una sola voz, una plegaría por nuestros países, porque el Señor tenga misericordia de todos nosotros y que el Señor nos de paz en la tormenta, ya que también dice su palabra: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14)

Y entrando Él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mateo 8:23-27)

Amén!