Hace poco más de un año tuve una especie de sueño, en el cual no sé realmente si estaba dormido o despierto, pero dentro de ese “sueño” me repetía una y otra vez: “mayor es que el que está en mí, que el que está en el mundo”. Al abrir los ojos tenía mi corazón a mil por hora, sin entender por qué me desperté diciendo eso repetidamente en mi mente. Quizás el Espíritu Santo estaba preparándome para lo que vendría y es que en las últimas semanas he tenido una batalla espiritual muy fuerte, la cual me ha agotado mentalmente, es así como me encontré con la palabra que aparece en la imagen; y entendí que esta lucha solamente la puedo ganar, por el poder del Espíritu Santo.

El Espíritu Que Mora En Mi

Hasta el momento del Pentecostés cuando los discípulos fueron bautizados con El Espíritu Santo, Él no habitaba en nosotros y por eso existía la ley, porque la ley nos hace conciencia de pecado, como dijo Pablo: “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás” (Romanos 7:7).

Y es por ese motivo que en la ley se contemplaban muchos sacrificios, porque mediante la renuncia a muchos deleites de la carne, es como la “ablandaban”, para así ser sensibles al pecado y de esta forma siendo consientes del pecado, poder limpiarse de el, mediante un sacrificio quemado.

Cuando Jesús resucitó dio a sus discípulos la siguiente promesa: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:7-8).

El Espíritu Santo o como también se le conoce, El Consolador, vive en todos aquellos que recibieron a Jesús como su Salvador, y es quien se encarga de darnos el poder para vencer el pecado, así como también consolarnos y darnos fuerzas en medio de nuestras dificultades. Su labor es, hacernos más parecidos a Jesús con nuestra forma de vivir.

Mayor Es El Que Está En Mi

Volviendo a lo que comentaba al inicio, cuando me desperté diciendo en mi mente, “mayor es que el que está en mí, que el que está en el mundo” no entendía el porqué había tenido un sueño tan repetitivo, diciendo lo mismo una y otra vez.

Era como cuando en la escuela nos ponían a repetir una frase, una y otra vez, esto con el fin de memorizarla y que no se nos olvidara; como si el Espíritu Santo quisiera que me aprendiera esas palabras para cuando me encontrara en una situación como la actual… las recordara.

Ahora entiendo que soy victorioso en medio de las dificultades, por el poder del Espíritu Santo que mora en mí, porque dice la palabra: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Por El Poder Del Espíritu Santo…

… Soy libre del temor, porque dice la palabra: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Hoy mientras preparaba este texto me encontré esta frase que me gustó mucho: “You will face many defeats in life, but never let yourself be defeated” que en español significa: “Enfrentarás muchas derrotas en la vida, pero nunca te dejes vencer” (Maya Angelou)

¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? En medio de toda esta lucha espiritual que he venido enfrentando, ayer estaba por tirar la toalla y casi que me iba a dar por vencido y fue así como nuevamente el Espíritu Santo, me mostró está prédica: Fe Para Levantarse – Natalia Nieto

Yo no sé cómo le hace, pero de lo que si estoy seguro es que en cada momento en donde estoy a punto de rendirme, ahí en medio de todo ese desánimo, esta Él, dándome una palabra de aliento, como diciéndome, resiste, no te rindas.

Ahora entiendo que por el poder del Espíritu Santo soy más que vencedor, porque no importa la circunstancia en medio de la cual me encuentre, sé que: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

Amén!

PD. Quizás quieras leer: Soportando La Prueba, o esta bonita lectura acerca de ¿Qué es lo que el Espíritu Santo Hace Por Nosotros?