Estamos viviendo en una época en donde las personas caminan con temor y por dondequiera que vayamos, el miedo se puede sentir en el aire… Tememos a aquellas cosas de las cuales no tenemos control, y cuando ese temor se apodera de nuestras vidas, nos paraliza, ¿Cómo podemos vencer el temor de todo aquello que está fuera de nuestro control?.

Respirando Miedo

El primer mensaje que escribí se llamó: “Viviendo Sin Temor En Los Tiempos Actuales” y ahí hablaba un poco del temor que se vivía en ese momento debido a la pandemia. El tiempo ha pasado y luego de un año de vivir en toque de queda y de estar movilizándonos con restricciones de horario, pareciera que esto nunca va a acabar, parece una pesadilla sin final.

Hoy más que nunca, el miedo esta todavía más arraigado que cuando escribí por primera vez, la cosa en vez de mejorar, empeoró.

Hace un par de días, hice una visita de trabajo a un lugar muy remoto en mi país, y cuando regresaba, venía con mucha hambre, ya que no había desayunado; es así como decidí detenerme en un lugar en donde venden “chicharrones”, compré algunos junto con tortillas y una limonada y regresé a mi carro, me desinfecté las manos con un poco de gel, bendije los alimentos y me dispuse a comer ahí en el parqueo del restaurante mientras escuchaba alabanzas, todavía faltaba mucho camino para llegar a mi casa, así que no iba a esperar.

Mientras comía, noté como las personas que estaban estacionadas a mi lado, venían también de comprar lo mismo, pero antes de subirse al automóvil, una muchacha joven, saco su aerosol desinfectante, y casi que “fumigó” aquellas bolsas que traían como quien mata cucarachas, antes de subirse al automóvil.

A mí francamente me causó risa, ya que yo me subí a mi carro, cargando lo mismo que estas personas, comprado también en el mismo restaurante y servido por la misma persona que se los sirvió a ellos; pero yo me lo comí justo ahí en mi carro, y lo único que hice fue desinfectarme las manos y bendecir la comida.

No Depende de Nosotros

Si alguna de las personas que está leyendo este artículo, piensa que tiene control sobre su vida, está totalmente equivocado(a) y hoy vengo a decirte una palabra que Dios me dio a mí cuando iniciaba esta pandemia y dice: “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16)

Y esta palabra me la dio un día en que platicaba con una compañera de trabajo, y ella me comentaba que su papá se había enfermado de COVID-19, pero que ya se estaba recuperando y que incluso estaba más “comelón” que antes de enfermarse.

Hablamos de un señor mayor de ochenta años, diabético e hipertenso y quien sabe que otras enfermedades, de escasos recursos económicos como para llevar un tratamiento costoso; así que hablando humanamente de las posibilidades que tenía de sobrevivir a la enfermedad, se puede decir que tenía muy pocas o quizás ninguna, por lo tanto, lo único que le quedó, era pasar la enfermedad sometido como decimos acá, “A la mano de Dios”.

Justo en esa misma semana, un reconocido periodista de nuestro país murió por COVID-19, él presentaba el noticiero estelar en el canal en donde trabajaba, así que tenía un buen trabajo y un salario cuando menos aceptable y se puede decir que tenía más posibilidades para tratar la enfermedad y sobrevivir que el otro señor que ya comenté ¿Cierto?

… Pero murió, y yo me decía, esto no tiene ningún sentido; y no lo digo en términos de pensar que uno debía morir y el otro no, sino en el sentido de como de acuerdo a sus posibilidades y nivel de riesgo, uno vivió y el otro murió.

Es así como vino a mí la palabra antes mencionada y la tomé como un rema para mi vida y he vivido así durante todo este tiempo. Entendí que no depende de mí y que por mucho que me afané, que si me voy a enfermar o no, si me voy a morir o no, el día que Dios tenga dispuesto que voy a morir, ese día, la muerte me va a alcanzar en dondequiera que este, y nada ni nadie en este mundo lo detendrá, solamente Él, si así lo quiere, puede, es así de sencillo.

De Dios Depende

Entender de que todo depende de la misericordia de Dios, me ha librado a mí de una carga tremenda y no me malinterpretes, no estoy diciendo que no te cuides, el virus anda por ahí es innegable; a lo que me refiero es que, si depositas tu mirada en Aquel que más grande que la enfermedad, pronto te darás cuenta, como se hace de insignificante ese virus o cualquier otra cosa que llene de temor a tu vida.

Si te mojas durante una lluvia es muy probable que te resfríes, no porque Dios quiera que te enfermes, sino porque somos humanos y nos enfermamos. Después de todo, la muerte y la enfermedad vinieron a este mundo producto de la desobediencia de un hombre, Adán. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12) La clave de todo esto es entender que, si te enfermas, de Dios depende si vives o mueres.

Dios me sirve de testigo, que no temo al COVID-19, al menos no lo suficiente como para vivir atemorizado, yo salgo a la calle usando mi mascarilla y mi gel cubierto con la sangre de Cristo que me protege; la diferencia es que a diferencia de muchas personas (valga la redundancia) salgo sin miedo de ir a coger la enfermedad ¿Cómo yo he podido ser libre del temor al COVID? Es sencillo: LLENÁNDOME DE LA PALABRA DE DIOS.

Llenándonos de Su Palabra

Si pasas llenando tu mente con toda la basura que pasan por la TV en las noticias, en internet, en las redes sociales y en todo tipo de fuente de información, muy seguramente estarás lleno(a) de miedo. Hoy en día no se habla más que de muerte, más muerte y más muerte. Que si te pones la vacuna te van a implantar un chip, que, si no te la pones te mueres; hay tanto debate, tanta basura rondando por ahí, que yo simplemente decidí no llenarme de esa basura, y más bien si llenarme de la palabra de Dios la cual es vida para quien la cree.

Como no se nada del COVID-19, porque no veo noticias de ningún tipo, no participo de ningún debate y en los grupos de WhatsApp en los que estoy, cuando se habla de algo así, simplemente paso la vista y cosas así por el estilo; te voy a hablar de algo que si sé, porque todo este año he pasado llenándome de ella y es la PALABRA DE DIOS: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

Y sí que es viva, pues si pasas llenándote de su palabra todos los días a toda hora, pronto notaras como iras llenándote de fe, entre más la leas, más fe tendrás, pues dice la palabra: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17) No hay otra manera para llenarnos de fe, más que a través de su palabra; pues también dice: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14)

En mi caso, he tomado la lectura de la biblia, como un estilo de vida y la leo continuamente día y noche, también veo algunas prédicas por YouTube, más las alabanzas que paso escuchando todo el día; en fin sustituí toda la basura que recibía día a día de este mundo, la cual solo habla de muerte, por escuchar las buenas nuevas de la palabra de Dios.

Hazlo A Tu Ritmo, Pero Hazlo

No te digo que tú hagas lo mismo que yo, cada uno puede hacer como mejor le parezca; en mi caso, empecé con poco, leyendo los versículos del día que me llegan a través de la App de la biblia, luego escuchando alabanzas sustituí la música que no me edificaba, luego una que otra prédica por YouTube, y así he venido, paso a paso, entre más me involucro, más deseos me dan de hacerlo y más lo hago.

Alguno dirá, se requiere tiempo para eso; te diré que si tienes disposición de hacerlo, lo harás, a mí no es que me sobre el tiempo, de hecho, en los últimos meses es cuando más ocupado he pasado, que ni me ajustan los días, trabajando de lunes a domingo, pero, aun así, hago un tiempo para llenarme de la palabra de Dios, porque he notado que cuando me desconecto de ella, asimismo pierdo la confianza que me sostiene.

¿Cómo hago para tener ese tiempo?; lo primero que hago al levantarme es leer la biblia uno dos capítulos, asimismo antes de dormir, vuelvo a leer otros dos capítulos, en medio del día si dispongo de algo de tiempo, me leo otros dos capítulos, cuando me baño pongo alabanzas, o mientras trabajo, estoy con una prédica de fondo, etc.

Mientras hacía el viaje que comentaba al inicio, conecté el bluetooth de mi celular al carro para poner YouTube, así que mientras manejaba, escuchaba predicas y también alabanzas. Fácilmente podía haber escuchado algunas bachatas mientras manejaba, que por cierto me gustan mucho, después de todo, dice la biblia: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” En este caso ¿Escuchar bachatas me sumaría? Prefiero escuchar algo que si me sume y la palabra de Dios lo hace, es algo que dispuse en mi corazón, es cuestión de decisión personal.

¿Quieres Vencer El Temor?

Sustituye todo aquello que te infunde miedo y llénate con la palabra de Dios, porque en ella obtendrás vida, pues dice su palabra para aquellos que habitan al abrigo del altísimo: “No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya” (Salmos 91:5-6) Y también agrega: “No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Salmos 91:10-11).

¿Quién es que cuida de ti?: “Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda” (Salmos 121:1-3)

¿Quieres gozar de paz? Mira que preciosa palabra es esta: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3) y también dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Cuando yo leo este versículo, me doy cuenta de cuan poderosa es la palabra de Dios, “La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento…” significa, que aun cuando todo el mundo se esté cayendo a pedazos a tu alrededor, tú tienes paz, y así es como yo me he venido sintiendo, gozando de una paz que la verdad no entiendo, simplemente la recibo, Dios me da paz y así puedo dormir confiado pues dice su palabra: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (Salmos 4:8)

El Amor de Dios Vence Todo Temor

Como dije anteriormente, no te estoy diciendo que no te cuides, hazlo en lo necesario, yo también lo hago, ya que debemos ser prudentes. Lo que no hago es ponerme tres mascarillas más una careta protectora para la cara, ni me pongo gel en las manos cada 5 minutos, ya que he entendido que Dios es quien tiene la última palabra.

Si en el libro de Dios está escrito que voy a morir de COVID-19, no bastaran 100 mascarillas sobre mi cara, ni tampoco usar un traje anti-radiación, ni esconderme en un refugio nuclear, la muerte me alcanzará como sea si Dios así lo dispone.

Con el amor de Dios en tu corazón, vencerás todo temor, pues dice la palabra: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18) Si aprendes a leer la biblia continuamente, pronto entenderás de lo que estoy hablando, puede sonar ridículo, religioso o cualquier cosa que quieras llamarle, está bien que no lo creas, pero te reto a que lo intentes.

Dios puede y quiere librarte del temor, te invito a que le busques en su palabra, llénate de ellas y cúbrete tú y tus seres amados con la sangre de Jesucristo, y verás como Dios tendrá cuidado de ti y de ellos.

Si ya perdiste a un ser amado por el COVID-19, Dios lo permitió por algún propósito, no está en mí decirte por qué lo permitió, eso es algo que escapa de nuestro alcance, el entender porque Dios permite que sucedan algunas cosas.

Lo que si puedo decirte es que si le buscas en medio de tu dolor, Él te dará el consuelo que no podrá darte nada ni nadie, solo Él puede.

Amén!

PD.: Aquí puedes leer el Salmo 91, el cual es un poderoso Salmo de protección