Vivimos tiempos muy difíciles; enfermedades como el COVID-19 llegaron a nuestro diario vivir de una manera impensada, amenazando nuestras vidas e infundiendo temor en nuestros corazones. ¿Vives con temor? En la biblia hay muchas respuestas al respecto y si hacemos de ella un hábito de lectura continua, podemos comenzar a vivir sin temor en los tiempos actuales.

¿Por Qué Dios Permite Que Sucedan Estas Cosas?

¿Te hubieras imaginado algunos meses atrás, encontrarte en medio de una situación tan compleja, producto de una pandemia generada por la enfermedad infecciosa llamada COVID-19? Probablemente tu respuesta sea que no; lo cierto es que los últimos meses han sido muy difíciles, nuestro estilo de vida cambió radicalmente debido a la pandemia. La tecnología ha puesto la información en la punta de nuestros dedos casi de forma instantánea y es casi inevitable que no nos enteremos diariamente sobre los avances de la enfermedad, el número de contagiados, el número de muertos, etc. Ante tal lluvia de información, es inevitable no sentir temor en nuestro corazón.

Quizás te estarás preguntando por qué Dios permite que sucedan estas cosas y para entenderlo mejor, tenemos que ir al libro de Génesis en donde se nos relata el origen del pecado en los hombres, y dice: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de el comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:15-17).

Y más adelante dice “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Con qué Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de el, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de el, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:1-7).

Como vemos en el relato anterior, el hombre desobedeció a la orden de Dios, y producto de esta desobediencia, entró el pecado en el mundo y trajo como consecuencia la muerte de todos los hombres. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

Producto de su desobediencia, la tierra fue maldita. “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de el; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:17-19).

¿Dios quiere que las personas se enfermen y mueran? No!, pero cuando Adán y Eva escucharon a Satanás en vez de a Dios, le dieron autoridad sobre ellos en este mundo, autoridad que él usa para destruir a todo aquel que se lo permita, sabemos que Satanás “Anda como león rugiente buscando a quién devorar” (1 Pedro 5:8); y la biblia lo llama “El príncipe de este mundo” (Juan 12:31) y también sabemos que “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10).

Dios Tiene El Control

Pero aunque Dios le permitió a Satanás cierta autoridad para gobernar sobre este mundo luego del pecado del hombre, sigue siendo soberano sobre toda su creación; esto quiere decir que aun Satanás está sujeto a su autoridad, como lo podemos ver en el libro de Job cuando Satanás pidió permiso para atacar a Job “Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová” (Job 1:12).

Por lo tanto el dominio de Satanás en este mundo es limitado y la única forma en que puede tocarnos, es si permitimos el pecado en nuestras vidas y por eso, cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro salvador, somos sellados o apartados del dominio de Satanás: “En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13).

Es por eso que la biblia nos dice: “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:18-19) por lo tanto “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

Ahora bien, que Satanás no pueda tocarnos, no quiere decir que no va a intentar destruirnos; porque como dijimos anteriormente, anda como león rugiente buscando a quién devorar, por lo tanto, utilizará algunas circunstancias en nuestras vidas con la intención de hacernos pecar, depende de nosotros si se lo permitimos.

Quizás no entendamos por qué Dios permite que sucedan algunas cosas, lo importante es que debemos de creer, qué Dios lo sabe todo, es omnisciente, y conoce todas las cosas que ya fueron y las que no han sido, conoce el final aun cuando este no ha acontecido. Es como ver una película en la que ya conocemos el final, por lo tanto, sabemos por qué sucedió lo que sucedió.

Él siempre está en control de todo, aunque no lo parezca, aunque no le veamos; ya que no hay nada que suceda sin que Él lo permita así, como dice su palabra: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aún vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Mateo 10:29-31).

Dios te conoce por tu nombre, “Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca” (Juan 10:2-3). ¡Incluso te conoció, aun cuando no existías! “Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos” (Salmos 139:16).

Tiempos de Fe

La biblia nos dice que tendremos tiempos de aflicción: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Por lo tanto, tenemos esa fiel promesa de que a pesar de las dificultades que vivimos en algunos momentos de nuestra vida, a pesar del temor a lo que será de nosotros en el futuro, a pesar del temor a la enfermedad y la muerte que hoy nos invaden; hay esperanza por medio de la sangre de Jesucristo.

Como dice su palabra: “Por nada estéis afanosos, si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Si en este momento te encuentras enfermo, el profeta Isaías nos dice: “Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4-5). Nota que el profeta habla de un tiempo pasado, la frase “fuimos curados” es una forma pasada del verbo “ser”, o sea algo que ya fue, que ya sucedió, ¡algo que ya tenemos!

¿Pero entonces porque nos enfermamos? O ¿Por qué no alcanzamos la sanidad? Quizás porque nos falta fe!; la biblia nos dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Marcos 11:24). Es necesario que lo creamos sin dudar, eso es la fe. Dios actúa de formas que no entendemos y quizás permita la enfermedad para que mediante ese momento difícil que vivimos, nos acerquemos a Él para demostrarnos su amor y su poder, o quizás por algo más, Dios actúa de formas diferentes con cada uno de nosotros.

Tampoco podemos esperar estar sanos si no comemos adecuadamente, o si llevamos una vida sedentaria, a fin de cuentas; todo lo que hacemos en esta vida tiene consecuencias, ya sean buenas o malas, comemos bien, lo más seguro es que gocemos de buena salud, comemos mal, pues no esperemos tener buena salud; todo tiene un balance en la vida y por eso mismo, Dios estableció en la biblia que comer y no comer; ¿no crees que tu creador sabe lo que es bueno y lo que no, para ti?

¿Y Qué Es La Fe?

La fe es creer en algo que no vemos; creemos en que hay un solo Dios revelado en una trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, quien creo los cielos y la tierra; creemos que la biblia es la palabra de Dios, que Jesús murió por nuestros pecados en la cruz y que Dios le levanto de los muertos al tercer día. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

La pregunta sería ¿Y cómo podemos tener fe de algo que no vemos? La biblia nos dice que por cuanto el mundo no conoció a Dios por su obra creada, agrado a Él salvarnos mediante la locura de la predicación, esto es, la palabra de Dios. “Pues ya que, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21).

También nos dice: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles (Romanos 1:18-23).

Teniendo como entendido que la biblia es la palabra de Dios, obtenemos fe, mediante la lectura continua de la biblia. Cada vez que leemos la biblia y encontramos todas esas maravillosas promesas que ahí están escritas, vamos desarrollando fe, crecemos en fe. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Hay 3,565 promesas en toda la biblia y hoy te invito a que la escudriñes y encuentres una promesa para ti y te aferres a ella con tu vida.

Porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios (2 Corintios 1:20). Si esa promesa es parte de la voluntad de Dios para tu vida y si tienes fe en que Dios la cumplirá, espérala, porque ciertamente llegará. “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:3).

En estos días en que muchos hemos tenido que permanecer en nuestras casas debido a la cuarentena, tenemos mucho más tiempo disponible, ¿Por qué no aprovecharlo leyendo la biblia? Apartemos un momento a solas todos los días, para leerla, y meditemos en ella constantemente. La biblia nos dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1:1-3).

Vivir Por Fe

El campo de acción de Satanás es la mente, ya que constantemente pone en ella, pensamientos negativos. ¿No te has encontrado pensando en alguna ocasión, cuando ves que oras y nada sucede, “Quizás Dios no me escuchó” o “Esto no me va a suceder a mí”? En algunas ocasiones, Satanás incluso pondrá personas en nuestro camino que nos dirán palabras negativas y que nos harán dudar de aquello en lo cual estamos creyendo, personas no creyentes en el evangelio de la fe.

Cuando viene la duda a nuestra mente, tenemos tendencia a murmurar, a desesperarnos, nos sentimos frustrados cuando vemos que aquello por lo cual estamos orando, no llega; ponemos en duda la palabra de Dios y cuando lo hacemos, no obtenemos aquello por lo cual hemos orado. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Es por tanto necesario que vivamos en fe, no dudando, a pesar de que veamos lo contrario a lo que estamos esperando en Dios.

Utilicemos pues la palabra de Dios para vencer todos los ataques de Satanás. “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:16-17).

Como cuando Jesús estuvo en el desierto y fue tentado por Satanás, por cada tentación que recibió, las resistió con la palabra de Dios. “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a Él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían” (Mateo 4:1-11).

La fe se vive a diario, en todo momento de nuestras vidas, porque escrito está: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Más el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17). Por lo tanto: “Perseveremos pues en esta fe, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:!2).

Viviendo Sin Temor En Los Tiempos Actuales

Quizás en estos momentos no te estén sucediendo las cosas como quisieras que sucedieran, pero es importante recordar que Dios está en control de todo, aun de aquellas cosas que no entendemos por qué nos suceden, y que por muy difícil que pueda ser lo que vivamos, creemos que: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Él no se ha olvidado de ti, la Biblia nos dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti (Isaías 49:15). También nos dice “Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmos 34:15), solamente espera en Él con fe, porque también nos promete: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

Si tu problema no es que estás enfermo, pero temes por algo que estás viviendo, no importa lo que sea, la palabra nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia (Isaías 41:10). Debes de tener fe que hay un Dios que te ve y cuida de ti; todo lo que obtenemos de Dios, incluso nuestra salvación, se obtiene por medio de la fe.

La Biblia declara: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16). Él permite que a veces nos sucedan cosas, quizás para recordarnos de buscarle, fuimos creados para tener comunión con Dios, una comunión que muchas veces por los afanes de este mundo no tenemos, así que te animo a que lo busques y que creas por fe que Él puede hacer un milagro en tu vida, para eso vino Jesús a morir en la cruz, para que todos nosotros tuviéramos vida en Él!

Dios tiene grandes planes para ti y si aún respiras, no es tarde todavía, aún hay algo grande de Él para tu vida. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11) Solo tienes que aceptar a Jesucristo como tu salvador “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9) y recibirás al Espíritu Santo de la promesa quien te guiara a la verdad de la voluntad de Dios para tu vida: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13).

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Amén!

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