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Las preocupaciones producen cambios en nuestro estado de ánimo que provocan estados de ansiedad y depresión debido a aquellas cosas por las cuales pasamos día y noche preocupándonos. Jesús dijo a sus discípulos: “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”… En otras palabras, les mando a vivir, un día a la vez…

Preocupados Por El Mañana

Muchas veces ocupamos nuestra mente con situaciones de nuestra vida que nos inquietan o que representan un problema que causa temor en nuestro corazón; estas preocupaciones a su vez, cuando son excesivas, nos hacen perder el enfoque e incluso pueden afectar nuestra salud, nuestras relaciones con las demás personas, nuestro trabajo, etc.

Después de todo, las preocupaciones son una de las herramientas que el enemigo más utiliza, ya que estas siembran duda y temor. Cuando pasas con tu mente muy ocupada pensando en el problema, dejas de prestar atención en Aquel que tiene el poder de resolver tu problema, por eso Dios nos pide vivir un día a la vez.

Si separamos la palabra preocupación en dos partes, o sea, PRE y OCUPARSE, vemos que preocuparse no es más que ocuparse de algo antes del tiempo necesario, el prefijo "pre" significa antes.

Jesús dijo a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Viviendo Sin Afán

La definición de afán según la RAE es: “Prisa, diligencia o premura”… Notemos que cuando Jesús dijo a sus discípulos que vendrían momentos de aflicción, también les pidió confianza.

No es que no vayamos a preocuparnos cuando se presenten situaciones difíciles en nuestra vida, el problema es cuando esa preocupación, se vuelve parte de nuestro diario vivir y se convierte en afán.

Por esto también Jesús dijo a sus discípulos: “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:34).

¿Por qué Jesús dijo esto? Hay un dicho común que dice: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante” y esta afirmación es muy cierta, ya que si pasamos afanados todos los días de nuestra vida debido a los problemas, muy pronto nos consumiremos y perderemos la salud.

Cuando tenemos un problema ¿Por qué no ponerlo en manos de Dios? Dice su Palabra: "Por nada estéis afanosos, si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias" (Filipenses 4:6); también dice: “Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, Él nos oye” (1 Juan 5:14).

¿Afanarnos en exceso por un problema lo resolverá? Dice su Palabra: “¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?” (Lucas 12:25). Afanarnos no resolverá nada, simplemente le añadirá más problemas, quizás el perder la salud, ¿Y ya sin salud, no será eso un problema mayor?

Dios quiere que no te afanes por nada: "Dijo luego a sus discípulos: Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?" (Lucas 12:22-24).

Viviendo Un Día A La Vez

Cuando Dios libró de la esclavitud a su pueblo Israel, en el camino para llevarlos hacia la tierra prometida, el pueblo tuvo hambre y se quejó delante de Moisés, entonces Dios se molestó con ellos por su murmuración: “Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no” (Éxodo 16:4).

A este pan del cielo lo llamaron, Maná y el pueblo no obedeció: “Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. Más ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés” (Éxodo 16:19-20).

¿Por qué Dios les habrá mandado a recoger solamente la porción de un día? ¿Por qué se pudrió el Maná a los que guardaron de un día para otro? Dios quería que su pueblo dependiera de Él todos los días, que no tuvieran afanes por lo que habrían de comer al día siguiente, quería que vivieran un día a la vez.

Cuando dependemos de Dios todos los días de nuestra vida, nuestros afanes simplemente tienen que irse, porque Dios es más grande que cualquier problema que enfrentemos y si confiamos en que Él puede ayudarnos, tendremos paz.

Dios Cuida de Nosotros

Dios tiene cuidado de nosotros, pues dice su Palabra: “Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; más os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿Cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Más buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (Lucas 12:27-31).

Dios sabe lo que necesitamos, lo único que pide es que confiemos en Él porque también dice su Palabra: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

No importa la magnitud del problema, Él promete que: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:2) Y también dice: No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda” (Salmos 121:3).

Continuando con el relato del éxodo, cuando el pueblo de Israel llegó a la tierra prometida, dejaron de recibir el pan del cielo “Y el maná cesó el día después que habían comido del producto de la tierra, y los hijos de Israel no tuvieron más maná, sino que comieron del producto de la tierra de Canaán durante aquel año” (Josué 5:12).

¿Esto que significa? Que Dios se encargó de ellos durante todo su recorrido por el desierto (Llámalo tu problema). Mientras estés en tu desierto, Él te sustentará y cuidará de ti, hasta que llegues a tu tierra prometida y puedas disfrutar de las bendiciones que te da. Entonces, si sabemos que Dios nos sustentará mientras pasamos por esa prueba difícil ¿Por qué nos afanamos?

Estemos pues contentos con el día a día, pues también dice: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5).

¡Mantengámonos livianos y sin mucha carga mental, viviendo un día a la vez!

Amén!

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