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Todos tenemos momentos que de alguna u otra forma definen nuestra vida y que, a la larga, le dan un giro totalmente diferente. Alguna vez te has puesto a pensar ¿Y qué tal sí hubiera hecho esto y no lo otro?... Durante mucho tiempo yo pasé haciéndome esta pregunta...

A Lo Hecho, Pecho

Con el permiso de mis dos abuelitas que murieron hace muchos años, que el Señor las tenga en su Santa Gloria... Pero dice un dicho popular de mi país, "Si mi abuelita no se hubiera muerto, estaría viva"...

Y yo pasé durante mucho tiempo realizándome esta pregunta ¿Qué hubiera sido de mi vida si hubiera hecho esto? Pasé durante mucho tiempo martirizándome al pensar en lo que pudo ser y no fue. Lamentándome por lo que pude hacer, pero no hice, y todavía peor, lamentándome por lo que hice, y no debí hacer.

Y es que hay un momento de mi vida, hace muchísimos años, en el que tomé una decisión, que sé, con total seguridad, cambio el rumbo de mi vida para siempre.

Hay decisiones que tomamos en las cuales no hay vuelta atrás; una vez tomamos un camino, no hay forma de retroceder en el tiempo y corregir; lo único que nos queda es "hacerle gancho" a esa decisión tomada, es decir... "A lo hecho, pecho".

Dejando El Pasado Atrás

Muchas veces pasé lamentándome por no haber hecho lo correcto cuando debí hacerlo, que eso de alguna forma me robaba la paz, hasta que una persona me dijo algo muy sabio y que hoy tomo como una palabra que Dios puso en la boca de esa persona: "Si no te hubieras equivocado con esa decisión que tomaste, no serías hoy, el hombre que eres".

Y es que por mucha cabeza que le ponga al asunto, pensando en que hubiera sido de mi vida si hubiera hecho esto o aquello, de ninguna manera podré retroceder al pasado y tomar un camino distinto al que tomé.

Lo cierto es que tampoco hay una garantía de que mi vida hubiera sido "mejor" si hubiese tomado un camino distinto al que tomé, ¿Entonces, de que sirve llorar sobre la leche derramada?. Dice La Palabra: "Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos?, porque nunca hay sabiduría en esta pregunta" (Eclesiastés 7:10).

Y es que mis malas decisiones no tomaron a Dios por sorpresa, en cambio, en su Palabra, Él me anima a dejar todos eso atrás; pues dice: "No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas" (Isaías 43:18).

Cada decisión que tomamos, ya sea buena o mala, Dios la usará para nuestro favor; a fin de cuentas, esas malas decisiones son las que nos capacitan para que, en nuestro presente, podamos hacer algo realmente diferente para aquellos que viven en nuestro entorno.

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Romanos 8:28).

¿Y Qué Tal Sí...?

No sé con certeza que sería de mi vida si hubiera tomado una decisión diferente a la que tomé en ese momento transcendental de mi vida, quizás me hubiera terminado de convertir en un patán; después de todo, por esos días andaba un poco descarriado. Para ser honesto, realmente no lo sé.

Lo que si sé con certeza y como me dijo mi amiga, es que esas malas decisiones que tomé en el pasado, me convirtieron en una persona que puede y quiere hacer la diferencia para aquellas personas a su alrededor.

El hombre que una vez fue un intolerante, soberbio, orgulloso e iracundo, hoy es todo lo contrario. Y con esto no quiero decir que ya no me equivoque, todavía tengo mis luchas; la diferencia es que ahora sé pedir perdón cuando sé que me he equivocado.

Ahora sé anteponer el bienestar de otros antes que el mío, he aprendido a ser más humilde, y de alguna u otra manera, a ser más tolerante para con los demás, a amar un poco más a mi prójimo.

Continuando con el versículo de Isaías 43, termina diciendo: "He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad" Isaías 43:19).

No te lamentes de tu pasado, Dios ya lo conocía y, aun así, decidió amarnos. Él tiene el poder de hacer cosas nuevas en nuestras vidas, a pesar de nuestros errores y fracasos, Él puede abrir nuevos caminos en lugares inesperados.

También dice su Palabra: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).

Amén.

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